• Daniel Sachi

O se gestionan los conflictos o se es parte de ellos


El conflicto puede ser una consecuencia inevitable de trabajar con otras personas.

Las opiniones, los valores, los estilos, las personalidades y una gran cantidad de otras diferencias proporcionan motivos más que suficientes para el desacuerdo.


Este desacuerdo es en realidad parte de la razón por la cual algunos equipos pueden ser tan efectivos.

Cuantas más perspectivas entren en un proceso, mejor será el resultado final.


Sin embargo, permitir que las diferencias se salgan de control, causa interrupciones innecesarias y conduce a fallas en las relaciones laborales y la consecución de objetivos.


Todos los miembros del equipo, incluidos los líderes, deben asumir la responsabilidad de comprender los conceptos básicos de la gestión de conflictos y también aprender más sobre los diferentes estilos y formas de pensar y trabajar de los otros, y aún más importante, aceptarlos.


La gestión de conflictos es un proceso cuyo objetivo es limitar los aspectos negativos y aumentar los positivos, bajando el conflicto a categoría de desacuerdo, aprovechando así las ventajas que dan las disidencias.


Con esto se consigue mejorar el aprendizaje y los resultados grupales, incluida la efectividad y el rendimiento en un entorno organizacional, por eso los conflictos manejados adecuadamente pueden mejorar los resultados de los equipos.


Algunos tips a tener en cuenta:


Acepta el conflicto: Recuerda que el conflicto es natural y ocurre en cualquier relación en mayor o menor medida y, como es inevitable, debemos aprender a manejarlo, tomarlo como una necesidad de cambio, y no desalentarnos cuando aparezcan.


Sé un pacificador: Independientemente de si estás "prestando la oreja" a un amigo o si está lidiando con tu propio conflicto, tu intervención puede aumentar o disminuir la intensidad del problema, por lo que siempre debes dar un punto de vista objetivo o neutral y planificar, o ayudar a hacerlo, sobre cómo trabajar para lograr la resolución.


Analiza el conflicto: Esto ayudará a aclarar el problema específico y para hacerlo, puedes usar algunas preguntas buceando en cosas como qué desencadenó el conflicto, quién está enojado con quién, qué es lo que se quiere y no se obtiene, si hay miedo de perder algo, etc.


Usa lenguaje neutral: Cuando las personas están en conflicto, usan un lenguaje duro, con insultos y exageraciones que intensifican el conflicto, por lo que hay que parafrasear lo dicho con un lenguaje más objetivo, sin carga de emociones y más útil para zanjar discusiones.


Separar a la persona del problema: Considera el problema como un comportamiento específico o un conjunto de circunstancias en lugar de atribuir sentimientos negativos a una persona.

Este enfoque hace que el problema sea más manejable.


Acepta y haz aceptar estar en desacuerdo: Cada persona tiene un punto de vista único formado por sus experiencias y rara vez se está de acuerdo con otro en cada detalle porque la verdad es relativa al punto de vista propio.

Esto hace que tener razón no sea tan importante como lo es generar un acuerdo, probablemente con una solución enriquecida por las diferentes visiones.


Concéntrate en el futuro: En los conflictos, se tiende a recordar circunstancias molestas del pasado y traerlas al presente, por ello, hay que reconocer esto y separarlas del conflicto actual para poder abordarlo objetivamente y crear un plan para resolverlo mirando el futuro.


Cambia de posición a interés: Una posición es el resultado deseado mientras que un interés tiene que ver con el objetivo, el “para qué”.

Descubrir el interés es la mejor forma de resolver conflictos que muchas veces se basan en posiciones.


Sé creativo: Encontrar una solución a un problema que satisfaga a todos requiere creatividad y trabajo duro.

Ten cuidado de no ceder simplemente para evitar conflictos o mantener la armonía.

Los acuerdos alcanzados de esta forma generalmente no duran.

Pensar "fuera de la caja" y no darse por vencido son las consignas.


Se específico: Cuando la resolución de un problema sea muy específica, asegúrate que todos entiendan completamente cada punto, porque ciertos términos ambiguos pueden ser interpretados de manera diferente por distintas personas y el conflicto resurgirá tarde o temprano.


Mantén la confidencialidad: Anímate o anima a los otros que están en conflicto a tratar directamente con la persona con la que lo tienen y en todo caso haz de moderador.

Evita el desahogo con los no involucrados porque eso alimenta la fábrica de rumores, y estos son leña para el fuego de los conflictos.


Conclusión: No huyas de los conflictos porque siempre habrá alguno, pero trabaja en ellos para que no se potencien y trata de ser la cura, y no parte de la enfermedad


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