• Daniel Sachi

Lavado de cerebros casero o tintorería?



¿Es posible cambiar la forma de pensar de otras personas?

¿Podemos hacer que nuestros colaboradores modifiquen su forma de pensamiento para hacer más eficiente a la organización?

Muchos gerentes se hacen estas preguntas y demasiadas veces estas preocupaciones son vistas por otros, como locas ideas de “lavarle el cerebro” a la gente.

Y puede que sea así, solo que en este caso, lavarle el cerebro no es inculcarle ideas con un fin oscuro, sino realmente sacar del pensamiento diario esos malos procesos mentales derivados de creencias o convencimientos no correctos.

Pero ¿de qué hablamos cuando señalamos a algunos como "malos procesos mentales"?

Hay muchos, muy conocidos y repetidos.

La negativa al cambio, la sospecha permanente, la necesidad de aparentar, la imposición como forma de comunicación, la mentira como escape, la excusa a flor de labios, la necesidad de criticar todo o la necesidad de no alabar nada, son algunos, entre otros tantos.

Querer eliminar esto de nuestra gente o de uno mismo, ¿es malo? ¡¡Por supuesto que no!!

Lo importante aquí es cómo lo hacemos, porque estamos hablando de algo que debe suceder internamente en nuestros colaboradores o en nosotros y que no es una tarea fácil, de hecho, muchas veces es un tema que requiere de psicólogos o coaches.

Cuando hablo con gerentes en distintas empresas sobre llevar a cabo esta tarea, siempre argumentan la imposibilidad del cambio de manera de pensar de su gente, y sostienen que la solución es cambiar de persona, pero eso no es siempre así.

Por supuesto, este cambio de mentalidad no se puede hacer de cualquier manera.

Los puntos clave para que la transformación ocurra tienen que ver con ciertas consideraciones de base, a saber:

  • Modificar cualquier forma de pensamiento requiere de ejercitación constante, por al menos 3 semanas

  • Solo se puede trabajar una forma de pensamiento a la vez

  • El proceso se hace persona a persona

  • Cada involucrado debe estar totalmente convencido de querer cambiar su forma de pensar

  • Debe haber un acompañamiento constante para reforzar el trabajo

  • Cuando existen razones psicológicas profundas para un tipo de pensamiento, este procedimiento no es del todo válido

Como se puede apreciar, es una tarea que demanda conocimiento específico de las formas de hacerlo, mucho esfuerzo y no puede hacerse esporádicamente, ya que de cortar el proceso, hay que comenzar de cero nuevamente.

¿Solo sirve para las organizaciones?

¡Por supuesto que no!

Cualquiera puede hacerlo en lo personal, solo que debe ser muy aplicado y constante y buscar en lo posible ayuda de alguien para repasar a diario los ejercicios.

La tarea es compleja. Para llevarla a cabo de manera exitosa se deben seguir, al menos en principio, una serie de pasos:

  • Diagnosticar cuáles son las formas de pensamiento que deben ser modificadas

  • Seleccionar a las personas con las que se trabajará

  • Determinar objetivos por persona y forma de pensamiento a atacar

  • Asignar acompañantes (veedores de la tarea de cada persona)

  • Planificar las acciones

  • Ejecutar los planes

  • Verificar resultados y comenzar el ciclo nuevamente

Por eso, volviendo al título, esto es como un traje de confección caro, podrían lavarlo en forma casera pero existen grandes posibilidades de arruinarlo.

Lo necesario entonces es una limpieza profesional, por lo cual, lo más seguro es mandar el cerebro a la tintorería en lugar de lavarlo de entrecasa.

Y el mejor tintorero, en este caso, debiera ser un buen especialista o consultor en la materia.

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