• Daniel Sachi

Es verdad, me estoy muriendo…



Pensé que al saberlo iba a volverme loco, aunque en realidad, en lo profundo, ya lo sabía, solo que no les había dado lugar a los pensamientos sobre el tema.

La primera cosa que hice fue analizar mis pendientes, y me di cuenta que eran muchos. Algunos con mi trabajo, otros con mis amigos, unos cuantos con mi familia y principalmente varios conmigo mismo.

Para lidiar con esto me hice una lista, priorizando cada acción, porque el tiempo sí es oro en estas condiciones, y traté de eliminar la mayor cantidad de ellos, sea por cumplirlos o por dejar de lado aquellos que solo eran pendientes en mi cabeza, irreales y no esperados por otros ni deseados por mí mismo.

En el trabajo, sopesé cada cosa que debía hacer, dándole la importancia real. Algunos me dirán que no debiera pensar en el trabajo, pero yo creo que sí, porque es un entorno en donde puedo dejar también una marca y trascender, y más importante aún, porque hay otras personas que dependen de lo que yo haga.

Por supuesto que tuve que tomar decisiones, y la más importante fue que si no podía hacer lo que me gustaba en este tiempo, entonces tenía que gustarme lo que estaba haciendo, porque no podía desperdiciar ni un minuto en cosas que no me dieran placer, y mucho menos que me disgustaran.

Con mis amigos fue más fácil. Lo principal fue definir qué era la amistad para mí, y allí me di cuenta que no todos los que llamaba amigos lo eran, y que quizás alguno de los que no tuve en cuenta, habían hecho todo para serlo. Lo principal fue encontrar la coincidencia de valores, ya que, sin esto, el sentido de la amistad se deslucía o perdía.

Con ellos, con mis amigos, el trabajo fue renovar lazos, ser transparente en lo que me pasaba y en lo que sentía, ser más empático, más honesto y por sobre todas las cosas, hacerles saber que los quiero, para que cuando no esté, tengan un buen recuerdo de mi.

En cuanto a mi familia, ahí el tema pasó por entender que compartir la sangre y la genética no te hacen familia, pero el sentimiento sí. Tuve que revisar mis actitudes hacia ellos, así como las de ellos hacia mí, perdonar y buscar ser perdonado para limpiar la relación y buscar afanosamente estrechar o restaurar los vínculos que se pudieran, ya que quizás no tenga tiempo de arrepentirme cuando me dé cuenta de su valor o los necesite.

Y, por último, lo que traté de hacer conmigo es sincerarme, perdonarme los errores, dejar de lado los estereotipos, las posturas armadas, deshacerme de las corazas que ya no tenían sentido y preservarme para disfrutar el tiempo que me quede de la mejor manera posible.

Reconozco que nada me fue demasiado traumático.

Comprendiendo desde el principio la importancia y el peso del objetivo perseguido, las cosas se fueron dando de manera natural, sin daños y sin esfuerzo.

Ah, claro… a los que están leyendo esto les falta algo de información.

Me disculpo por no dar anticipadamente todos los detalles necesarios para la lectura de este texto, y en particular, del tema fundamental que es, cuánto me queda de vida.

Bueno, la respuesta más sincera es que no lo sé.

Quizás sean días o meses, años tal vez, décadas muy probablemente, pero eso no es de importancia. El hecho de que voy a morir es inapelable. En realidad, todos, absolutamente todos, estamos en la misma situación.

Más tarde o más temprano todos llegamos al final, no hay excepciones, por lo que la premisa es darse cuenta temprano de esto, y trabajar en todo eso que debemos hacer, en todo lo que tenemos que cambiar porque el tiempo se nos va demasiado deprisa.

Quizás muchos piensen que es exagerado, pero creo que se equivocan. Cuantos más años pasan más cosas se acumulan, más pendientes coleccionamos, y olvidarse de vivir bien y disfrutar de lo que hacemos no es lo más práctico ni deseable que uno podría hacer.

De cualquier manera, sin importar las excusas, hay que pensar que, para todos nosotros, independientemente de la edad, el puesto que ocupemos, nuestra raza o religión, o lo importante que seamos o creamos ser, el día de hoy, es el primer día del resto de nuestras vidas…

Entonces… ¿Cuándo comienzas con tu lista?

#pendientes #ccoincidenciadevalores

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