• Daniel Sachi

Si quieres que alguien te diga qué hacer, no busques un coach



Las palabras coach o coaching se han hecho muy comunes en las organizaciones.

Cuando uno pregunta qué es, rápidamente se lo asocia con directores técnicos o entrenadores porque es lo que se ve en las películas americanas.

Y de allí que se espera que el coach sepa mucho de cada cosa sobre la que va a aconsejar, que dirija las acciones, que capacite, que defina estrategias, que entrene y otras tantas cosas que nada tienen que ver con la actividad de un coach por nuestros pagos.

Y realmente esto es un problema porque se generan expectativas de la relación entre el coach y el que recibe el coaching (coachee), que son absolutamente irrealizables.

Si hablamos de saber mucho sobre lo que se va aconsejar (pensando en nuestras actividades laborales), esto requiere de mucha experiencia acumulada sobre muchos aspectos muy difícil de encontrar en una sola persona.

Es trabajo de especialistas.

Si hablamos de capacitar, el hecho de transmitir conocimientos requiere que el coach posea los mismos y las herramientas para hacer esta transmisión efectiva y que se haga carne en el otro.

Y si esperamos que la capacitación sea en competencias laborales, otra vez es trabajo de especialistas.

En el caso de definir estrategias, esto implica que el coach tiene mucho que ver con el negocio o giro de la organización y sus particularidades, no es labor simple para un externo y se parece más a la actividad de un dueño o un alto mando interno.

En cuanto al entrenamiento, implica que el coach debiera guiar a la persona o grupo de personas a repetir experiencias simuladas (y a veces reales), para que se adquiera la práctica necesaria para llevar a cabo las mismas a futuro.

Un personaje ducho en cada materia sobre la que tenga que entrenar para poder corregir las malas prácticas y llegar a buen puerto.

Si resumimos, debiera definir objetivos, hacer adquirir destrezas, ponerlas en práctica para alcanzar los objetivos, controlar todo el proceso y llegar a una situación que podamos llamar de éxito.

Casi un superhéroe con múltiples poderes.

Bueno, el coaching no es nada de todo esto.

Es un proceso que roza algo de lo descrito, pero que difiere en mucho en el formato de su intervención.

Este proceso tiene como norte acompañar a la o las personas hacia la optimización y durante el mismo, el coach no participa en las acciones, las ve y ve a los actores y su relacionamiento, sacando conclusiones de ello e informando las mismas.

No desarrolla su propia estrategia, apoya la de las personas en la consecución de sus propios objetivos, y de no funcionar, ayuda a buscar los motivos de falla, a determinar nuevas estrategias y acompañar en su puesta en marcha.

En el coaching el centro es el individuo, sus comportamientos, su visión de las cosas y el trabajo del coach se basa mucho en correr velos y mostrar otras realidades, otras vistas, sin determinar cuál es la correcta.

Ayuda en la exploración de alternativas, pero solo desde la apertura del coachee al planteo de las mismas, no de la selección y por eso, muy difícilmente un jefe puede ser coach de sus subordinados, simplemente porque la lectura que harán los mismos de cada sugerencia es la de una orden o de un deseo de su jefe y su comportamiento tendrá ese sesgo.

Por lo tanto, si bien hay diferentes aproximaciones desde las distintas escuelas, el coach es principalmente un facilitador para el cambio.

El proceso de Coaching

Un buen diagnóstico es el primer paso y es casi la piedra fundamental del éxito del proceso.

A partir de él, se elaborará la estrategia de ataque y el formato del dispositivo, o esquema de reuniones y materiales, a utilizar durante el proceso.

El diagnóstico deberá recabar información de ciertos aspectos de la persona para darle marco a la estrategia de coaching, como ser:

  • Estado de situación de vida

  • Personalidad

  • Contexto familiar

  • Contexto general

  • Estudios y formación

  • Competencias

  • Desarrollo de la carrera laboral

  • Experiencia

  • Características de empleabilidad

El dispositivo a su vez, tiene como componentes básicos:

  • Reglas para la relación entre coach y coachee

  • Acuerdo de confidencialidad

  • Objetivos perseguidos

  • Calendario con horario de encuentros

  • Duración del proceso

  • Recursos a utilizar (entrevistas, videos, test, lecturas etc.)

  • Lugar de encuentro

  • Otras personas involucradas

  • Honorarios a percibir por el coach

¿Qué se obtiene de este proceso?

La rapidez del cambio en los entornos, las presiones, el estrés, la competencia, son todos factores que dificultan la toma de decisiones y la fijación de estrategias, por eso, el coaching, al plantear espacios de reflexión, tener otras miradas, trabajar alternativas pero sin intervención en la selección, hacen que la mente del coachee se libere y encuentre nuevos caminos, por lo que este proceso sirve para varios momentos complicados como:

  • Redefinir o agilizar la carrera

  • Repensar el proyecto de vida personal

  • Cambiar la situación laboral (mismo lugar con nueva dinámica o nuevos rumbos)

  • Buscar nuevas oportunidades o actividades

  • Crear y comunicar la marca personal

Y quizás, el único consejo que se le pueda dar a una persona que piensa comenzar con este proceso es que elija muy bien a su coach.

Es una relación en la que muchas verdades pueden salir a la luz, y muchas veces estas pueden ser dolorosas por lo que es mucho mejor que quien esté enfrente sea alguien en quien pueda confiar, y no avergonzarse de llorar lo que haga falta.

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