• Daniel Sachi

La insoportable pesadez de parecer (pero no ser)



Quien más, quien menos, se ha topado en su carrera o su vida con personas que quieren parecer algo que no son.

Bien, lo lamentable es que también existen empresas que hacen esto.

Quizás como coherencia con él o los dueños, o simplemente por una cultura poco transparente y deformada que lleva muchos años instaurada, pero lo cierto es que estas empresas son trampas, a veces casuales y otras tantas intencionadas, de las cuales definitivamente, hay que escapar.

Se caracterizan por hacer mucho show, tener valores publicados muy fuertes, pero donde se indaga un poco, o se tiene la mala suerte de pertenecer, pronto se cae en la cuenta que estamos ante una gran mentira.

Conozco algunas donde la innovación está escrita dentro de su misión, o de sus valores, pero atacan internamente cualquier aire de cambio, y mantienen sus paradigmas contra viento y marea.

Otras pregonan su cuidado por el bienestar de la gente, pero internamente tratan a sus empleados como esclavos o los denigran constantemente con epítetos, como “el estúpido aquel”, “el idiota de tal o cual área” u otros mucho más subidos de tono que he escuchado más de una vez pero que no voy a reproducir por respeto.

Alguna más, que no solo habla del bienestar sino que sus dirigentes se erigen como modelos a seguir de bondad y espiritualidad, pero que en algún momento se les cae la máscara y muestran su verdadero yo, muy alejado de la imagen que quieren mostrar.

A todo esto, incautos trabajadores caen en la trampa constantemente, compran los espejos de colores y una vez dentro se chocan contra la dura realidad, que no es lo que pensaban ni lo que les vendieron.

Por supuesto que esto no quiere decir que no haya buena gente dentro de esas empresas, no solo las hay, sino que son, seguramente, los que más la sufren porque han dejado otras cosas para ir tras una ilusión, o porque es más doloroso reconocer que se equivocaron en la elección, que lidiar con esto todos los días.

A veces sucede que alguien ingresa en una posición encumbrada, habiendo creído en este marketing, y trata de hacer que las cosas sucedan como cree que deben ser, guiado por esa irrealidad que compró, pero más tarde o más temprano, comienza a chocar contra la realidad y tiene dos caminos, o se adapta y cambia su ser, o se aleja.

Otras veces sucede que el que ingresa en una posición alta, nunca compró el mensaje, ni siquiera le interesó, y trae malas prácticas y maltrato, que, al no existir realmente valores que se opongan a esto, abre su camino sin mayores consecuencias para él, pero muchas y malas para el resto de las personas de la empresa.

En muchos casos, la trampa está muy bien armada, y el que ingresa tarda en darse cuenta distraído con el canto de las sirenas, pero poco a poco va descubriendo el verdadero juego.

¿Qué hacer con esto?

Si uno ya es parte, sabiendo que las empresas que funcionan así rara vez cambian, debería comenzar la búsqueda de nuevos rumbos.

Si uno está buscando ingresar a una empresa, aproveche las redes sociales, la Internet y cuanto contacto pueda generar para validad sus creencias antes que sea tarde.

Y si uno es dueño, o alto mando de una empresa con estas características, quizás sería bueno intentar el cambio y alinear las prácticas con los valores esgrimidos. Su personal se lo va a agradecer, pero mejor que esto, su empresa será una empresa más sana y con un mejor clima laboral.

Y si no puede solo, pida ayuda. Gracias a Dios, hoy hay muchos profesionales a quien les importa el capital humano que pueden ser de la partida.

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Argentina TE: 54-11-4736-4367

Guatemala TE 50-2-4014-2257

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