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La mejor forma de lidiar con empresas paranoicas: Déjelas…
Quién no ha tenido alguna en su haber?
Son empresas donde la mentira sistemática es un hecho constante, donde el delirio de grandeza se contrapone todo el tiempo con el mensaje hacia los empleados de ser los peores, donde el “correveidile” es amo y señor y donde no se premia el esfuerzo salvo el efectuado para lamer calcetines…
Muchos habrán sufrido en estos entornos. Son empresas donde el que se fue es culpable de todo (hasta del asesinato del Mar Muerto), el nuevo protegido de los altos mandos es capaz de cualquier milagro (como duplicar la producción y bajar a la mitad los costos) y donde la ética es una mala palabra en las acciones pero figura en los valores publicados.
Allí es posible para los altos mandos ensuciar con grandes mentiras la imagen de alguien intachable sin que se les mueva un pelo, pero son capaces de ofenderse porque algún empleado los tilda justamente de negreros…
Un lugar donde el personal es tan solo un número, que debiera estar agradecido de por vida por tener este trabajo y que no debe tener ambiciones de crecimiento ni problemas de familia que lo desconcentren. Un lugar donde un embarazo no se felicita sino que se transforme en causa de escarnio público, y pasaporte a recibir presiones para renunciar…
Si pudiéramos escribir los principios de una empresa de este tipo, donde los enemigos son las personas con algo de poder que no piensan como los altos mandos o dueños, y donde el público es el personal, estos principios serían:
A esta altura algunos estarán preguntándose, ¿a dónde quiere llegar?
Bien. El punto es que los individuos que trabajan en empresas de este tipo no pasan asépticamente por las mismas. O se enferman, o se impregnan.
Los que se enferman comienzan a mostrar su descontento, su resistencia, su temor o su asco y en algún momento son tachados de gremialistas, ineptos, inadaptados, o enemigos... y se los despide u obliga a renunciar. Estos, están salvos.
Los que se impregnan comienzan a tener comportamientos adaptativos complejos, pero totalmente alineados al espíritu de la compañía:
Esta impregnación trae muchos problemas a la hora de relacionarse con otros, de establecer nuevos vínculos y lo más importante a la hora de emplearse nuevamente, si es que tienen la (mala) suerte de quedarse fuera de la empresa que los cobija.
Las heridas dejadas en otros muchas veces se vuelven en contra en el mundo laboral, y un “impregnado” es alguien que hiere mucho aunque parezca que su actitud es neutral y que, alguna vez, puede que necesite ayuda de alguno de sus heridos. Recordar que uno es una marca, y su comportamiento la hace más o menos apetecible.
Lamentablemente, las empresas paranoicas no nacen, se hacen y se hacen a la medida de sus dueños, o altos mandos, por eso la cura es difícil, porque nadie puede negar que, por haber llegado a un punto de éxito, éste está presente y por lo tanto, las razones para cambiar no son tan fuertes… claro, hasta que el éxito se acaba…
Por último, si los 11 principios les parecen conocidos, no es raro, son obra de Paul Joseph Goebbels, experto en propaganda… | |
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